martes, 8 de mayo de 2012

LA GUERRA DE LA COMUNICACIÓN


Una guerra de informaciones se desató en el último mes, los oponentes fueron recurrentes, tal como sucedió en la década de los años 80 y 90, en la defensa del Estado Peruano nuestras gloriosas Fuerzas Armadas, y por otro lado, una vez más, el grupo terrorista denominado Partido Comunista del Perú (Sendero Luminoso).

Luego de una pésima estrategia denominada “Operación Libertad”, que incluía cercos invisibles, y voces enérgicas con el fin de posicionar las acciones como una “Operación Impecable”, destacando la utilización al máximo de medios estatales (radio, TV y el diario El Peruano), el gobierno trabajó arduamente para generar una nueva marca que debía pasar a la posteridad en la Historia del Perú, todo ello acompañado con una nueva imagen del Presidente del Perú, vestido de comando,  con kepí, nombre y rango bordados, dirigiendo personalmente en el teatro de operaciones, si señores, literalmente un “teatro”.

Pero vayamos al análisis,  quizás este haya sido el peor error, el exponer la imagen del Presidente Ollanta Humala sin el sustento de estrategias claras, sin dominio de los hechos ocurridos en el campo, y por supuesto, sin información veraz que corroboren los hechos.

Es en ese momento, que el terrorismo encuentra el tiempo y espacio indicado, era el instante en el cual pensaron podían ganar esta batalla comunicacional, y en ese sentido, presentaron una posición victoriosa y extremadamente cruel en contra de nuestros soldados. Si bien “la forma” en que reaccionaron los terroristas en esta batalla informativa estableciendo comunicación con medios periodísticos les fue favorable. El fondo, es decir, el contenido de su mensaje terrorista, desnudó el peligro que resulta la insania terrorista, recordándonos a los peruanos que el terrorismo no es un juego, que hoy pueden secuestrar peruanos en Kepashiato y mañana en San Miguel.

La intervención de los terroristas en los videos es extremadamente cruel, una burla hacia nuestros soldados asesinados, una afrenta al Perú, teniendo como resultado, en principio temor, pero de inmediato coraje, cohesión y rechazo a este tipo de acciones por todo el pueblo peruano, más aun luego de comprobar una fanfarronería desesperada de los delincuentes terroristas, lo que nos ha permitido valorar mas a nuestros héroes los Sub Oficiales Astuquilca y Vilca.

Es por ello, destacable y no cuestionable, el papel desempeñado por los medios de comunicación que tuvieron acceso a los subversivos, decididamente un momento límite de mucho riesgo para los periodistas que llegaron  al helicóptero caído y se encontraron en su camino rastro de nuestros soldados y al más sanguinario terrorista, el de mayor rango. Una situación de ese tipo debe ser analizada en su propio contexto, en el medio de una selva poco accesible, frente a terroristas insanos armados,  insultando, burlándose y fanfarroneando directamente de soldados que arriesgaron su vida por el Perú.  Difícil momento que reafirma el valor de nuestros soldados, así como, el profesionalismo de los periodistas que se arriesgaron en consiguieron tan valiosa información que los terroristas decidieron compartir.

20 de abril de 2012

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